IA en la Cuerda Floja: Lecciones del Auto AC739-2026 para la Profesión Contable
La inteligencia artificial ya no es el futuro; es el compañero de escritorio de millones de profesionales. Pero, ¿qué ocurre cuando ese "asistente" inventa información y el profesional, por exceso de confianza o falta de diligencia, firma el documento a ciegas?
El pasado 13 de febrero de 2026, la Corte Suprema de Justicia de Colombia marcó un hito histórico mediante el Auto AC739-2026. Por primera vez, se sancionó a un profesional por el uso irresponsable de Inteligencia Artificial (IA) en un proceso formal. Aunque el caso ocurrió en el ámbito legal, las ondas de choque de esta decisión impactan directamente a contadores públicos, revisores fiscales y asesores tributarios.
En este artículo, desmenuzaremos de forma sencilla qué fue lo que pasó, qué reglas fijó la Corte y, lo más importante, cómo este precedente se aplica a nuestra realidad contable, donde la "Fe Pública" no admite alucinaciones tecnológicas.
PARTE 1: El Caso AC739-2026 (Explicación Sencilla)
¿Qué fue lo que pasó?
Un abogado presentó ante la Corte Suprema un recurso extraordinario de revisión (un mecanismo legal muy técnico y exigente para tumbar una sentencia). Para redactar la sustentación de este recurso, el profesional decidió apoyarse en un modelo de Inteligencia Artificial generativa.
El problema surgió cuando la Corte comenzó a leer el documento. Encontraron citas de artículos del Código General del Proceso con textos inexactos y, lo más grave, diez referencias a sentencias previas que simplemente no existían. La IA había inventado nombres de magistrados, fechas, radicados y citas textuales, presentándolas con una coherencia gramatical perfecta. A este fenómeno tecnológico se le conoce como "alucinación".
Cuando la Corte le pidió al abogado subsanar los errores, este reincidió, enviando un nuevo escrito que profundizaba las inconsistencias. Al verse acorralado por el informe de la Relatoría (que certificó que esos fallos eran falsos), el abogado admitió haber usado IA para "agilizar" su trabajo sin verificar las fuentes.
La Sanción y las Nuevas Reglas del Juego
La Corte Suprema no fue indulgente. Determinó que el actuar del abogado configuraba una temeridad procesal (actuar de mala fe o con negligencia extrema en un proceso judicial) y le impuso una multa de 15 Salarios Mínimos Mensuales Legales Vigentes (SMMLV), además de compulsar copias para que lo investiguen disciplinariamente.
Más allá del castigo, la Corte no prohibió el uso de la IA, pero estableció un marco de responsabilidad muy claro:
La herramienta asiste, el humano responde: Puedes delegar la redacción a una IA o a un asistente humano, pero la responsabilidad jurídica, ética y profesional es indelegable. Quien firma, asume el 100% de la carga legal.
Deber estricto de verificación: Existe una obligación irrenunciable de validar y cruzar cada fuente en los repositorios oficiales. La coherencia y elocuencia de un texto generado por IA no garantizan su veracidad técnica.
Estándar de diligencia reforzada: Dado que es de conocimiento público que la IA puede "alucinar", el profesional que la utiliza está obligado a aplicar un escrutinio y escepticismo mucho mayor.
PARTE 2: El Espejo en la Profesión Contable (¿Qué pasa si usamos mal la IA?)
Si en el derecho un error de estos cuesta una multa y un proceso disciplinario, en la contaduría pública las consecuencias pueden ser devastadoras. Nuestra profesión se fundamenta en la Fe Pública; cuando un Contador o Revisor Fiscal firma un documento, la sociedad, el Estado y los mercados presumen que lo allí contenido es cierto, legal y veraz.
De acuerdo con el Código de Ética (IESBA) y la Norma Internacional de Gestión de la Calidad (NIGC 1), los contadores estamos obligados a mantener la Competencia y Diligencia Profesionales. Confiar ciegamente en una IA viola este principio de raíz.
Veamos dos ejemplos prácticos de cómo una "alucinación" de IA podría arruinar la carrera de un profesional contable:
Ejemplo 1: La "Deducción Fantasma" (MODO: Profesional Independiente / Asesor Tributario)
Imagina que un cliente te consulta si una pérdida masiva por una inversión en una criptomoneda específica puede deducirse en su declaración de renta. Para responder rápido, abres tu herramienta de IA y le preguntas: "¿Son deducibles las pérdidas por criptoactivos en Colombia?"
La IA, tratando de complacerte, redacta un concepto tributario hermoso y cita:
"De acuerdo con el Concepto DIAN No. 004589 de octubre de 2025, las pérdidas generadas por la volatilidad de criptoactivos son plenamente deducibles bajo el artículo 148 del Estatuto Tributario, siempre que se demuestre la fuerza mayor."
Suena lógico. Copias el texto, lo pones en papel membretado y le das luz verde al cliente para reducir su impuesto.
¿El resultado? Un año después, la DIAN audita al cliente y rechaza la deducción, imponiendo una sanción. Al buscar el famoso "Concepto DIAN 004589", descubres que no existe; la IA lo inventó mezclando palabras clave. El cliente te demandará civilmente por daños y perjuicios, y la Junta Central de Contadores (JCC) suspenderá tu tarjeta profesional por negligencia grave.
Ejemplo 2: El Párrafo de Énfasis Inventado (MODO: Revisoría Fiscal)
Estás a punto de emitir tu dictamen de Revisoría Fiscal para una empresa que tiene problemas de liquidez. Le pides a una IA que te redacte el dictamen incluyendo un párrafo sobre "Negocio en Marcha" bajo las Normas Internacionales de Auditoría (NIA).
La IA redacta un documento impecable, pero incluye el siguiente texto:
"De conformidad con el párrafo 42 de la NIA 570 (Revisada), la administración queda eximida de revelar la incertidumbre material debido a que cuenta con una carta de intención de un banco local..."
Lo firmas sin revisar el estándar original.
¿El resultado? La Superintendencia de Sociedades revisa los estados financieros y el dictamen. Inmediatamente detectan que la NIA 570 no dice eso (es una alucinación técnica de la IA) y que has encubierto un riesgo material. Has emitido una opinión de auditoría falsa. Las consecuencias incluyen la pérdida de tu tarjeta profesional y, dado que induciste al error a terceros (proveedores y bancos que confiaron en tu firma), podrías enfrentar cargos penales por falsedad.
Reflexión Final
El Auto AC739-2026 es un llamado de atención urgente. La Inteligencia Artificial es el copiloto más poderoso que hemos tenido en la historia de la profesión contable. Herramientas automatizadas nos permiten auditar el 100% de una base de datos en segundos o estructurar manuales de calidad con eficiencia. Sin embargo, el escepticismo profesional y el juicio crítico siguen siendo exclusivamente humanos. Tu firma, tu sello y tu tarjeta profesional valen exactamente lo mismo que tu capacidad para verificar lo que la tecnología produce.
Para más detalles, consulte el documento a continuación.
Ver: Auto AC739-2026 del 13 de febrero de 2026